Kitap · Don Quijote de la Mancha
Sayfa 498 / 2546
Yazar: Miguel de Cervantes
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Estábale mirando Cardenio muy atentamente, al cual ya había
venido el accidente de su locura y no estaba para proseguir su
historia; ni tampoco don Quijote se la oyera, según le había
disgustado lo que de Madásima le había oído. ¡Estraño caso; que
así volvió por ella como si verdaderamente fuera su verdadera y
natural señora: tal le tenían sus descomulgados libros! Digo,
pues, que, como ya Cardenio estaba loco y se oyó tratar de mentís
y de bellaco, con otros denuestos semejantes, parecióle mal la
burla, y alzó un guijarro que halló junto a sí, y dio con él en
los pechos tal golpe a don Quijote que le hizo caer de espaldas.
Sancho Panza, que de tal modo vio parar a su señor, arremetió al
loco con el puño cerrado; y el Roto le recibió de tal suerte que
con una puñada dio con él a sus pies, y luego se subió sobre él y
le brumó las costillas muy a su sabor. El cabrero, que le quiso
defender, corrió el mesmo peligro.
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