Книга · Don Quijote de la Mancha
Страница 154 из 2546
Автор: Miguel de Cervantes
Время0:00
Скорость (WPM)0.0
Точность100.0%
Нажмите старт и печатайте строки точно. · Backspace отключен — продолжайте даже после ошибки.
La señora del coche, admirada y temerosa de lo que veía, hizo al
cochero que se desviase de allí algún poco, y desde lejos se puso
a mirar la rigurosa contienda, en el discurso de la cual dio el
vizcaíno una gran cuchillada a don Quijote encima de un hombro,
por encima de la rodela, que, a dársela sin defensa, le abriera
hasta la cintura. Don Quijote, que sintió la pesadumbre de aquel
desaforado golpe, dio una gran voz, diciendo:
- ¡Oh señora de mi alma, Dulcinea, flor de la fermosura, socorred
a este vuestro caballero, que, por satisfacer a la vuestra mucha
bondad, en este riguroso trance se halla!
El decir esto, y el apretar la espada, y el cubrirse bien de su
rodela, y el arremeter al vizcaíno, todo fue en un tiempo,
llevando determinación de aventurarlo todo a la de un golpe solo.
Нажмите старт и печатайте строки точно.
Не начат