Boek · Don Quijote de la Mancha
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Auteur: Miguel de Cervantes
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Luego esparcieron por cima de la sepultura muchas flores y ramos,
y, dando todos el pésame a su amigo Ambrosio, se despidieron dél.
Lo mesmo hicieron Vivaldo y su compañero, y don Quijote se
despidió de sus huéspedes y de los caminantes, los cuales le
rogaron se viniese con ellos a Sevilla, por ser lugar tan
acomodado a hallar aventuras, que en cada calle y tras cada
esquina se ofrecen más que en otro alguno. Don Quijote les
agradeció el aviso y el ánimo que mostraban de hacerle merced, y
dijo que por entonces no quería ni debía ir a Sevilla, hasta que
hubiese despojado todas aquellas sierras de ladrones malandrines,
de quien era fama que todas estaban llenas. Viendo su buena
determinación, no quisieron los caminantes importunarle más,
sino, tornándose a despedir de nuevo, le dejaron y prosiguieron
su camino, en el cual no les faltó de qué tratar, así de la
historia de Marcela y Grisóstomo como de las locuras de don
Quijote.
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