Boek · Don Quijote de la Mancha
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Auteur: Miguel de Cervantes
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- Echemos, Panza amigo, pelillos a la mar en esto de nuestras
pendencias, y dime ahora, sin tener cuenta con enojo ni rencor
alguno: ¿Dónde, cómo y cuándo hallaste a Dulcinea? ¿Qué hacía?
¿Qué le dijiste? ¿Qué te respondió? ¿Qué rostro hizo cuando leía
mi carta? ¿Quién te la trasladó? Y todo aquello que vieres que en
este caso es digno de saberse, de preguntarse y satisfacerse, sin
que añadas o mientas por darme gusto, ni menos te acortes por no
quitármele.
- Señor -respondió Sancho-, si va a decir la verdad, la carta no
me la trasladó nadie, porque yo no llevé carta alguna.
- Así es como tú dices -dijo don Quijote-, porque el librillo de
memoria donde yo la escribí le hallé en mi poder a cabo de dos
días de tu partida, lo cual me causó grandísima pena, por no
saber lo que habías tú de hacer cuando te vieses sin carta, y
creí siempre que te volvieras desde el lugar donde la echaras
menos.
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