Boek · Don Quijote de la Mancha
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Auteur: Miguel de Cervantes
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Pero, viendo que el que tenía asido no se bullía ni meneaba, se
dio a entender que estaba muerto, y que los que allí dentro
estaban eran sus matadores; y con esta sospecha reforzó la voz,
diciendo:
- ¡Ciérrese la puerta de la venta! ¡Miren no se vaya nadie, que
han muerto aquí a un hombre!
Esta voz sobresaltó a todos, y cada cual dejó la pendencia en el
grado que le tomó la voz. Retiróse el ventero a su aposento, el
arriero a sus enjalmas, la moza a su rancho; solos los
desventurados don Quijote y Sancho no se pudieron mover de donde
estaban. Soltó en esto el cuadrillero la barba de don Quijote, y
salió a buscar luz para buscar y prender los delincuentes; mas no
la halló, porque el ventero, de industria, había muerto la
lámpara cuando se retiró a su estancia, y fuele forzoso acudir a
la chimenea, donde, con mucho trabajo y tiempo, encendió el
cuadrillero otro candil.
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