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المؤلف: Miguel de Cervantes

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Agradecióselo mucho Sancho, y, besándole otra vez la mano y la
falda de la loriga, le ayudó a subir sobre Rocinante; y él subió
sobre su asno y comenzó a seguir a su señor, que, a paso tirado,
sin despedirse ni hablar más con las del coche, se entró por un
bosque que allí junto estaba. Seguíale Sancho a todo el trote de
su jumento, pero caminaba tanto Rocinante que, viéndose quedar
atrás, le fue forzoso dar voces a su amo que se aguardase. Hízolo
así don Quijote, teniendo las riendas a Rocinante hasta que
llegase su cansado escudero, el cual, en llegando, le dijo:
- Paréceme, señor, que sería acertado irnos a retraer a alguna
iglesia; que, según quedó maltrecho aquel con quien os
combatistes, no será mucho que den noticia del caso a la Santa
Hermandad y nos prendan; y a fe que si lo hacen, que primero que
salgamos de la cárcel que nos ha de sudar el hopo.

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