اللغات

لوحة المفاتيح

صفحة 168 من 2546

المؤلف: Miguel de Cervantes

الوقت0:00
السرعة (WPM)0.0
الدقة100.0%

اضغط ابدأ واكتب السطور بدقة. · مفتاح الرجوع معطل — استمر حتى بعد الخطأ.

Estábaselo con mucho sosiego mirando don Quijote, y, como lo vio
caer, saltó de su caballo y con mucha ligereza se llegó a él, y,
poniéndole la punta de la espada en los ojos, le dijo que se
rindiese; si no, que le cortaría la cabeza. Estaba el vizcaíno
tan turbado que no podía responder palabra, y él lo pasara mal,
según estaba ciego don Quijote, si las señoras del coche, que
hasta entonces con gran desmayo habían mirado la pendencia, no
fueran adonde estaba y le pidieran con mucho encarecimiento les
hiciese tan gran merced y favor de perdonar la vida a aquel su
escudero. A lo cual don Quijote respondió, con mucho entono y
gravedad:
- Por cierto, fermosas señoras, yo soy muy contento de hacer lo
que me pedís; mas ha de ser con una condición y concierto, y es
que este caballero me ha de prometer de ir al lugar del Toboso y
presentarse de mi parte ante la sin par doña Dulcinea, para que
ella haga dél lo que más fuere de su voluntad.

اضغط ابدأ واكتب السطور بدقة.

لم يبدأ